Los chicos del barrio

El último jueves de agosto, las calles de Bilbao se llenaron de niños con las camisetas del Athletic que pateaban todo lo que veían, ya fueran latas, botes, papeles arrugados o servilletas, y se sentían como Aduriz chutando a puerta vacía el gol que trizaba el empate en la eliminatoria y ponía al conjunto vasco, dieciséis años después, en la Liga de Campeones. Soñaban que eran ellos los que levantaban a la grada de San Mamés, los que incendiaban un estadio a estreno que supone el único guiño al futuro del Athletic de siempre, un Athletic de apellidos largos en las alineaciones y de chavales saltando al césped para saber lo que se siente cuando los sueños se convierten en realidad.

athletic2No es cuestión de sacar pecho ahora que Pozas viene colmado de laureles. Se trata de reivindicar una filosofía que se ha mantenido inamovible a pesar de los tumbos que ha dado el fútbol hasta convertirse en lo que es: una mezcolanza de cifras y peinados estrafalarios que orbita en torno a los derechos de televisión mal repartidos y al dictado de las grandes chequeras. Porque cuando el Athletic certificó su clasificación para la Liga de Campeones a muchos se nos colaron entre las lágrimas de la emoción aquella sensación de desasosiego de un domingo de mayo por la tarde cuando el equipo, ante el Levante y en el viejo San Mamés, se jugaba la permanencia en Primera División. Aquel año, la afición rojiblanca apretó los dientes y temió un descenso a Segunda División que no han vivido ni siquiera los más viejos del lugar, acostumbrados como estaban a ver la gabarra ir y venir por la ría y a ver al Athletic levantando trofeos en distintas competiciones. El descenso acechaba, la desgracia deportiva planeó por Bilbao y el Athletic, fiel a su sentimiento y firme en sus convicciones, no se movió un ápice del camino señalado: aquí juegan los nuestros, éste es el club de los chicos del barrio.

Un detalle. Con el temblor aún en el cuerpo por el gol del Nápoles y el nudo de la garganta apenas deshecho por el empate de Aduriz, el cuarto árbitro levantó el cartelón y asomó junto a la línea de cal un chaval imberbe que desconcertó a los gurús que anidan en la prensa deportiva nacional. Nadie sabía quién era Unai López, un chiquillo que salía a jugar en el momento en el que el partido necesitaba el concurso de hombres. Eso, en la victoria y en la derrota, es el Athletic. El chaval que debuta con San Mamés abarrotado en un día histórico para el club, que sale y no se arruga, que se doctora en un instante y empieza a dejar pequeños los ceros de la nómina de los que están enfrente. Valverde más que nadie sabe lo que significa el Athletic, porque lo mamó desde jovencito, porque también cumplió su sueño de manchar cada domingo el talón de sus botas con la cal de San Mamés.

athletic1Vendrán tiempos peores. La filosofía del Athletic obliga a reinventarse cada verano. Fernando Llorente, Javi Martínez y Ander Herrera son tres bajas lo suficientemente sensibles como para que cualquier equipo que se precie se hubiera dejado una millonada en reclutar nuevos talentos ya consolidados. El Athletic no. Tiene ahí a los chicos del barrio y llama a filas, de vez en cuando, a aquellos vecinos que salieron a buscarse las habichuelas y que llegan doctorados en el fútbol para correr cada domingo como juveniles. Ahí tienen a Mikel Rico. Un poco más a la derecha tienen a Unai López. Guillermo espera. Ruiz de Galarreta va a Zaragoza a buscar minutos para recuperar las sensaciones perdidas por la lesión. Y el Athletic, con los chicos de la casa, con gente que nunca ha jugado la Liga de Campeones, se plantó ante el Nápoles y abofeteó sus millones para pedir paso hacia su asiento entre los mejores de Europa.

Los niños de Bilbao volverán a salir a la calle con sus camisetas del Athletic y a patear todo lo que ruede por el asfalto y pueda servir de pelota. En el ruido que generan está escondido el tesoro de Lezama. Porque mientras sueñan con incendiar San Mamés con su fútbol y bajan cada domingo por Pozas en dirección al estadio, saben que en medio del fútbol del mercadeo y del dinero, late una realidad: son, como sus ídolos, chicos del barrio. Y si algunos han llegado, ellos también lo pueden lograr.

@NachoBallestero

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Desde la curva

El calcio visto por tres aficionados españoles

Un Clavo Ardiendo

UN SITIO AL QUE AGARRARSE

EnLaPalmera

Vivo en mi palmera y, de vez en cuando, tiro un coco

Shiny Happy Thingss by Itsasne Miren

¿Quieres que sea tu 'Style & Beauty planner' ? · ¿Quieres que te ayude a definir tu estilismo, a elegir un 'outfit' o a sacar tu mejor yo? Me apasiona la moda, la imagen, crear y transformar. Me gusta lo bonito. Lo que está bien hecho. La perfección imperfecta. Devoro temas de moda, disfruto con ella. Me llamo Itsasne Miren. One Love :*

Sottotítulos

UN SITIO AL QUE AGARRARSE

Voté en el Mediterráneo

UN SITIO AL QUE AGARRARSE

A %d blogueros les gusta esto: